Historia
Lourdes
1858

El 11 de febrero de 1858, Bernadette Soubirous, hija de catorce años de un molinero pobre, recogía leña junto a la gruta de Massabielle, a las afueras de Lourdes, en los Pirineos franceses. Vio a una joven Señora vestida de blanco, con un cinturón azul, una rosa amarilla sobre cada pie y un rosario en el brazo. Bernadette sacó su propio rosario y se puso a rezar. Entre febrero y julio refirió dieciocho apariciones.

Bernadette recordaba que la Señora pasaba las cuentas entre sus dedos mientras la niña rezaba, y que solo se unía en voz alta al Gloria. El 25 de marzo, al preguntarle su nombre, respondió en la lengua del lugar: «Que soy era Immaculada Councepciou», «Yo soy la Inmaculada Concepción», cuatro años después de que Pío IX definiera ese dogma. El obispo de Tarbes reconoció las apariciones en 1862. Bernadette se hizo religiosa en Nevers y fue canonizada en 1933.

Lourdes llegó a ser uno de los grandes lugares de peregrinación del mundo. Sobre la gruta se alzan tres iglesias superpuestas; la inferior, la basílica neobizantina del Rosario, se construyó entre 1883 y 1889 y fue consagrada en 1901. Sus quince capillas laterales, una por cada uno de los misterios tradicionales, se adornaron con mosaicos. Cada tarde, de primavera a otoño, los peregrinos se reúnen para la procesión de las antorchas, rezando el Rosario en muchas lenguas.